
EN EL NIDO.
El tiempo que pasa no me importa,
el amarla con pasiòn es la delicia,
cuando tomo sus labios, acaricia
y el momento con ella se me acorta.
Sentirla en mis brazos , embriagarme,
con perfume que brota de su alma,
perder con sua aliento la calma,
y sentir su piel sedosa acariciarla.
Eso me lleva a despojar la aurora,
de los rayos que cubren su hermosura,
y tomar su cuerpo hora tras hora.
Con impulsos amantes de locura,
mientras alma sutil que ya la adora,
se acomoda en el nido, cual criatura.
JESUS ALBO
ES ÉL
Cronos, voluptuoso, celoso,
entorpeciste mis bellos vuelos,
cortapisas en mis caminos
de no encontrar al que sueño.
Huracán llega al destino
en que me ha sumido el tiempo,
del que mi ser sentía
muy dentro de mis ensueños.
Es él, el mismo,
el que gravado en mi retina
me enamoraba noche y día
y en mi lecho me bendecía.
Nido de ricos aromas
emanados de su cuerpo y deseo,
espuma puntillas de olas
vestido del nido que acepto gustosa.
Leonor Rodríguez Rguez.
El tiempo que pasa no me importa,
el amarla con pasiòn es la delicia,
cuando tomo sus labios, acaricia
y el momento con ella se me acorta.
Sentirla en mis brazos , embriagarme,
con perfume que brota de su alma,
perder con sua aliento la calma,
y sentir su piel sedosa acariciarla.
Eso me lleva a despojar la aurora,
de los rayos que cubren su hermosura,
y tomar su cuerpo hora tras hora.
Con impulsos amantes de locura,
mientras alma sutil que ya la adora,
se acomoda en el nido, cual criatura.
JESUS ALBO
ES ÉL
Cronos, voluptuoso, celoso,
entorpeciste mis bellos vuelos,
cortapisas en mis caminos
de no encontrar al que sueño.
Huracán llega al destino
en que me ha sumido el tiempo,
del que mi ser sentía
muy dentro de mis ensueños.
Es él, el mismo,
el que gravado en mi retina
me enamoraba noche y día
y en mi lecho me bendecía.
Nido de ricos aromas
emanados de su cuerpo y deseo,
espuma puntillas de olas
vestido del nido que acepto gustosa.
Leonor Rodríguez Rguez.